Boletín Económico Regional: Suroccidente, I trimestre de 2026

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El Boletín Económico Regional es una publicación de la Sección Economías Regionales, Departamento Técnico y de Información Económica, Banco de la República. Las opiniones y posibles errores son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen al Banco de la República ni a su Junta Directiva.

La economía de Suroccidente mostró crecimiento anual en el primer trimestre de 2026. La mayor confianza del consumidor y la dinámica del crédito impulsaron el comercio interno, apalancando a su vez una mejora en la industria. En agropecuario se redujo la cosecha de algunos cultivos por fuertes precipitaciones y altos costos de insumos, mientras la producción porcina aumentó por mayor demanda. Las exportaciones crecieron impulsadas por las ventas externas de café y las importaciones por el ingreso de bienes de consumo durables y de capital. En contraste, la actividad edificadora continuó a la baja, impactada por el bajo desempeño de la construcción residencial. La inflación se aceleró por presiones en alimentos, y el empleo creció con mayor informalidad.

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Las ventas minoristas crecieron impulsadas por mejores expectativas económicas y una percepción favorable de los hogares sobre la situación económica. Estos resultados estuvieron asociados con mayores ingresos y menor desempleo, lo que impulsó la importación de bienes de consumo duradero. Un mayor nivel de endeudamiento también estimuló el comercio, pese al incremento generalizado en las tasas de interés de los créditos financieros.


La industria manufacturera del Suroccidente mejoró su desempeño, apoyada en una mayor demanda interna y externa. En el Valle del Cauca, el crecimiento se explicó por la mayor producción de alimentos y bebidas, así como de químicos y farmacéuticos. En el Cauca, la mejora estuvo impulsada por la fabricación de vehículos de transporte y la producción de papel.


La producción agropecuaria creció con menor impulso. La porcicultura lideró el resultado por mayor consumo interno, apoyado en precios más bajos frente a otras proteínas. La agricultura redujo su ritmo de crecimiento impactada por las fuertes lluvias y los altos costos de los insumos, lo que desaceleró la oferta de perecederos y presionó al alza los precios.