Pulso Económico Regional - III trimestre de 2026
Los indicadores del Pulso Económico Regional y su informe se construyen a partir de sondeos a empresarios y directivos a quienes se les pregunta sobre la percepción de la dinámica de su actividad económica en el comparativo anual, y de información estadística disponible. Es elaborado por la Sección Economías Regionales del Departamento Técnico y de Información Económica del Banco de la República. El contenido es responsabilidad de los autores y no compromete al Banco de la República ni a su Junta Directiva.
Durante el tercer trimestre de 2026, la economía de todas las regiones habría perdido dinamismo frente al trimestre anterior. Solo Bogotá y Nororiente habrían registrado aumentos anuales, apoyados en la industria y el transporte. Las demás regiones habrían descendido, con los mayores deterioros en Suroccidente y Central Cafetera, las zonas más afectadas por el terremoto del 10 de agosto. Las altas temperaturas, que incidieron negativamente en la producción agropecuaria, junto con la caída en las ventas de vivienda nueva también habrían restado dinamismo.
De acuerdo con el indicador del Pulso Económico Regional (PER) la economía nacional habría continuado la desaceleración observada en lo corrido de 2026, registrando una variación anual cercana a cero durante el tercer trimestre de 2026 (Gráfico 1). El deterioro habría sido generalizado en todas las regiones, aunque Bogotá y Nororiente se mantuvieron en terreno positivo. Los efectos del terremoto del 10 de agosto y el impacto de las altas temperaturas sobre la producción agropecuaria, habrían sido los principales factores detrás del menor ritmo de crecimiento.
Promedio trimestre móvil

La actividad económica habría disminuido en términos anuales en cinco de las siete regiones, y todas habrían registrado un menor desempeño frente al trimestre anterior (Gráfico 2). Los deterioros más notables se habrían observado en Suroccidente y Central Cafetera, las zonas impactadas con mayor intensidad por el terremoto del 10 de agosto. En estos territorios, las afectaciones sobre la industria y la venta de vivienda nueva habrían generado una reducción acentuada de la actividad económica, ante la menor demanda, daños en la infraestructura y mayor cautela de gasto, a lo que se sumaron las altas temperaturas y los incendios los cuales perjudicaron al sector agropecuario. Con una menor exposición al sismo, Antioquia, Caribe y Llanos Orientales también habrían registrado descensos, asociados con los efectos adversos de las altas temperaturas y con la menor disponibilidad hídrica sobre el sector agropecuario, así como con una caída en la venta de vivienda nueva. En Antioquia, Caribe, Central Cafetera y Suroccidente, la actividad hotelera habría incidido en el desempeño negativo de sus economías, en un entorno marcado por una tasa de cambio menos favorable para los turistas internacionales, dificultades de orden público y los efectos del terremoto en las zonas más afectadas. En Llanos Orientales, además, la menor oferta de arroz para la industria de alimentos habría contribuido negativamente a la producción manufacturera. En contraste, Bogotá y Nororiente habrían mantenido variaciones anuales positivas, en parte por el desempeño positivo de la industria y el transporte. En la capital del país, la actividad comercial también habría aportado positivamente a su economía, impulsada en alguna medida por las donaciones realizadas para apoyar a las regiones afectadas por el terremoto.

Por actividades, el transporte, el comercio y la industria habrían crecido, aunque estos últimos a un menor ritmo que el trimestre anterior (Gráfico 3). De acuerdo con los sondeos del PER, la actividad comercial habría estado limitada por la cautela de los hogares y los efectos del terremoto, pese al avance sostenido de las ventas de vehículos y motos. La industria habría enfrentado una demanda débil, altos costos y daños ocasionados por el sismo; no obstante, las agrupaciones de alimentos y equipo de transporte habrían aumentado por una mayor demanda. El transporte habría acelerado su crecimiento, impulsado por el incremento de la movilización de carga terrestre y aérea, a pesar de la reducción del transporte de pasajeros urbanos asociada con las restricciones y cancelaciones puntuales tras el terremoto. En contraste, las actividades financiera, de vivienda y agropecuaria habrían caído. Según las fuentes, los desembolsos de crédito habrían disminuido debido a la menor disposición de hogares y empresas a endeudarse, así como a condiciones crediticias más restrictivas. La venta de vivienda habría descendido por el costo financiero, la menor disponibilidad de subsidios y la incertidumbre, además del menor cierre de ventas y la suspensión temporal de obras relacionados con el terremoto. Finalmente, el sector agropecuario se habría contraído por el clima adverso y los mayores costos, que desincentivaron algunas siembras previas, aunque el crecimiento de algunos productos del segmento pecuario habría compensado parcialmente este resultado.

Histórico del Pulso Económico Regional (disponible desde 2025)
Los indicadores del Pulso Económico Regional y su informe se construyen a partir de sondeos a empresarios y directivos a quienes se les pregunta sobre la percepción de la dinámica de su actividad económica en el comparativo anual, y de información estadística disponible. Es elaborado por la Sección Economías Regionales del Departamento Técnico y de Información Económica del Banco de la República.
























