El PIB es una medida clave de la producción económica, pero las cifras departamentales se publican con rezago. Por eso, es útil complementarlas con información más reciente. En este contexto, el BER ofrece una visión oportuna de la economía regional a partir del análisis e interpretación de indicadores de distintos sectores. Gracias a que la recolección de datos se realiza alrededor de un mes antes de su publicación, el BER brinda una visión casi en tiempo real.
Cuando escuchamos que la economía creció, podemos imaginar que todos los hogares, las empresas y las regiones del país vivieron la misma historia. Pero no es así. Una buena cosecha puede impulsar una región, mientras que las dificultades en la construcción frenan a otra. Por eso, para entender la economía de un país necesitamos mirar no solo cuánto crece, sino también dónde, cómo y por qué lo hace.
Para identificar esas diferencias, el Boletín Económico Regional (BER) del Banco de la República analiza trimestralmente la actividad económica de siete regiones del país: Bogotá-Cundinamarca, Costa Caribe, Central Cafetera, Noroccidente, Nororiente, Suroriente y Suroccidente. Esta clasificación permite observar cómo evolucionan territorios con estructuras productivas y dinámicas económicas distintas.
Para conocer mejor lo que hace el BER, en esta entrada del blog se analizan las tendencias y hechos más relevantes de las regiones del segundo trimestre de 20261.
El consumo de los hogares volvió a ocupar un lugar central
El consumo de los hogares desempeñó un papel fundamental en el crecimiento del trimestre. En varias regiones aumentaron las ventas de bienes durables como automóviles, motocicletas, televisores y equipos tecnológicos, impulsadas principalmente por el mundial de fútbol. Este comportamiento, además de beneficiar al comercio, generó demanda para otras actividades: transporte, comercio, servicios financieros, seguros, mantenimiento y distribución. Por ello, el consumo es un motor importante de crecimiento al impulsar simultáneamente distintos sectores de la economía.
(segundo trimestre de 2026)

Fuente: Encuesta Mensual de Comercio (EMC), Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Banco de la República.
Pero producir no fue igual de fácil para todos
Mientras el comercio avanzaba, la industria mostraba un panorama más heterogéneo. Santander se benefició del mayor dinamismo de la refinación de combustibles y Boyacá volvió a crecer tras varios trimestres de contracción, apoyada por sectores como bebidas, siderurgia y materiales de construcción. En el Valle del Cauca aumentó la producción de varias industrias, como las de alimentos, productos químicos y metalurgia. En cambio, en Bogotá-Cundinamarca, la producción industrial cayó ligeramente porque el crecimiento industrial en Cundinamarca no alcanzó a compensar la reducción de la manufactura en Bogotá, donde algunas ramas, como textiles y confecciones, registraron un menor desempeño. En la Costa Caribe, la menor demanda externa y las dificultades para obtener algunos insumos limitaron la producción de las empresas en Atlántico y Córdoba.
La vivienda sigue deprimida
Si el consumo fue una de las historias positivas del trimestre, la construcción residencial fue una de las menos favorables. En todas las regiones disminuyeron las ventas de vivienda nueva frente al mismo trimestre del año anterior y también algunos indicadores relacionados con nuevos proyectos.
(segundo trimestre de 2026)

Fuente: Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Cálculos Banco de la República
En construcción hay que diferenciar entre indicadores y tipos de obra. En algunas regiones, como Bogotá-Cundinamarca, la Costa Caribe, el Nororiente y el Suroriente se vendieron menos viviendas nuevas, pero en esta última aumentó el área construida gracias a obras ya iniciadas. En Bogotá, sin embargo, el menor impulso de la vivienda contrastó con el avance de las obras civiles que mantuvieron un ritmo importante, como la Línea 1 del Metro, el RegioTram y la avenida 68.
El clima también mueve la economía
En Colombia, hablar de economía regional también implica hablar del clima. Aunque estos fenómenos ocurran en lugares específicos, sus efectos pueden sentirse en otras partes. En la Costa Caribe, la falta de lluvias redujo el abastecimiento de algunas frutas, hortalizas y palma de aceite y también afectó el acopio de leche. En Nororiente, las fuertes lluvias y los bloqueos viales de abril dificultaron la movilización del ganado y afectaron la oferta de productos perecederos y de palma. En Suroccidente, en cambio, las condiciones climáticas fueron más favorables y contribuyeron a aumentar la producción de caña, café y frutales. Esto muestra que cuando disminuye la producción de alimentos o se dificulta su transporte, los consumidores pueden enfrentar precios más altos.
Café y petróleo: dos regiones, dos historias
Hay dos productos que ayudan a entender por qué es importante mirar la economía desde el territorio: el café y el petróleo. En la región Central Cafetera, el valor de las exportaciones de café disminuyó de manera importante debido al menor precio internacional y a la reducción de los volúmenes exportados. Sin embargo, la recolección aumentó y algunos productores prefirieron acumular inventarios y esperar mejores precios antes de vender.
En Suroriente la producción de petróleo continuó disminuyendo, principalmente debido a la reducción natural de campos en Casanare y a restricciones operativas en Meta (asociadas a la contratación de mano de obra local, la actividad sindical y disponibilidad de proveedores en campos del Meta). Los campos Rubiales y Acacías compensaron parcialmente este resultado. Todo esto sucedió en un contexto en el que los precios internacionales del petróleo se mantuvieron elevados en medio de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, lo que favoreció la rentabilidad del sector.
Más empleo, pero no todos los desafíos desaparecieron
El mercado laboral mostró señales favorables en varias regiones. En Bogotá, Medellín y la región Central Cafetera disminuyó la tasa de desocupación. Sin embargo, los avances no fueron homogéneos. En la mayoría de las regiones, persistieron desafíos relacionados con la informalidad, mientras que solamente en la región central cafetera y en Villavicencio esta se redujo, lo que nos recuerda que no basta con que las personas tengan trabajo, sino de qué tipo.
Y mientras tanto, los precios siguieron aumentando
Hay una última pieza importante de esta fotografía regional: la inflación. En todas las regiones los precios mantuvieron una tendencia ascendente. En Medellín y el Valle de Aburrá, por ejemplo, tuvieron especial importancia los precios de los servicios, incluidos los arriendos y aquellos que se actualizan teniendo en cuenta la inflación pasada o el aumento del salario mínimo. Los alimentos perecederos también ejercieron presión. En Bogotá, la inflación aumentó, aunque se mantuvo por debajo del promedio nacional. En la Costa Caribe, los alimentos y el alojamiento fueron los componentes que más contribuyeron al incremento de los precios.
Entonces, ¿qué nos deja el segundo trimestre visto desde las regiones?
El segundo trimestre de 2026 nos dejó una enseñanza clara: las regiones colombianas avanzaron, pero no de manera uniforme. Mientras el consumo impulsó la actividad en gran parte del país, la construcción residencial siguió mostrando debilidad y algunos sectores enfrentaron retos asociados al clima, a los precios internacionales o a las condiciones de la demanda.
Precisamente por eso, la mirada regional resulta valiosa: permite entender no solo cuánto crece la economía, sino también qué ocurre detrás de ese crecimiento en cada territorio. En un país diverso como el nuestro, la economía colombiana no cuenta una sola historia. Cada región tiene un ritmo de crecimiento impulsado por actividades y desafíos propios. Juntas, esas historias explican los resultados económicos de todo el país.
1 ↑ Este análisis se basa en la información disponible para el segundo trimestre de 2026. Por ello, no incorpora los efectos económicos del terremoto ocurrido en agosto, cuyos impactos sobre la actividad productiva, el comercio, el empleo, la infraestructura y las condiciones de vida de algunas regiones comenzarán a reflejarse en los indicadores económicos de los meses posteriores. A medida que se disponga de nueva información, los análisis regionales del Banco de la República permitirán evaluar con mayor detalle cómo este evento ha afectado a los territorios involucrados.
























