Borradores de Economía - Consumo de los hogares en Colombia: un enfoque de cointegración no lineal
La serie Borradores de Economía, de la Subgerencia de Estudios Económicos del Banco de la República, contribuye a la difusión y promoción de la investigación realizada por los empleados de la institución. Esta serie se encuentra indexada en Research Papers in Economics (RePEc).
En múltiples ocasiones estos trabajos han sido el resultado de la colaboración con personas de otras instituciones nacionales o internacionales. Los trabajos son de carácter provisional, las opiniones y posibles errores son responsabilidad exclusiva del autor y sus contenidos no comprometen al Banco de la República ni a su Junta Directiva.
Los incrementos del ingreso corriente generan propensiones a consumir aproximadamente 25% mayores que las asociadas con caídas del ingreso, mientras que las reducciones de las tasas de interés inducen respuestas de largo plazo casi 188% mayores que los aumentos. Estos patrones son coherentes con la presencia de restricciones de liquidez.
Enfoque
Empleando técnicas de cointegración no lineales, este artículo estudia los determinantes de corto y largo plazos del consumo de los hogares entre 2003 y 2022. Como proxy del consumo se utilizan los índices de comercio al por menor sin combustibles ni vehículos publicados mensualmente por el DANE. Entre los factores que explican el comportamiento del consumo están el ingreso corriente, que para nuestro caso es el Indicador de la Situación Económica, ISE, las tasas de interés, el crédito de consumo, las remesas, el índice de confianza del consumidor e indicadores demográficos correspondientes al envejecimiento de la población.
Contribución
Pese a representar cerca del 75% del PIB, el consumo de los hogares es, curiosamente, una variable relativamente poco estudiada en Colombia. Este trabajo contribuye a ampliar el conocimiento que tenemos sobre el gasto en consumo de los hogares. Para ello, analiza si las respuestas del consumo a variaciones positivas o negativas del ingreso corriente son diferentes; de igual manera sucede con las variaciones de las tasas de interés y las remesas. El artículo propone como tema de discusión, hallazgos que sugieren que dichas respuestas son asimétricas, fundamentalmente al ingreso corriente y las tasas de interés, lo que podría ser coherente con la existencia de restricciones de liquidez
Resultados
Las estimaciones revelan importantes asimetrías de largo plazo: los incrementos del ingreso corriente generan propensiones a consumir aproximadamente 25% mayores que las asociadas con caídas del ingreso, mientras que las reducciones de las tasas de interés inducen respuestas de largo plazo casi 188% mayores que los aumentos. Las remesas y el crédito de consumo también son impulsores del consumo de los hogares en el largo plazo. La confianza del consumidor y la composición etaria de la población desempeñan un papel significativo en la dinámica del consumo en el corto plazo. El primer lugar, el signo y la significancia estadística del coeficiente correspondiente al índice de confianza del consumidor son consistentes con la interpretación de que una mayor confianza representa una menor incertidumbre percibida por los consumidores asociada con el comportamiento actual y futuro de tasas de interés, precios de la vivienda, disponibilidad de crédito, expectativas de crecimiento, etc. Esta incertidumbre es, por lo tanto, distinta de la asociada al ingreso, que da lugar al ahorro precautelativo, de la cual no encontramos evidencia ya que cuando el ingreso aumenta de forma persistente, la respuesta del consumo a largo plazo es cercana a 1 lo cual sugiere que el gasto no se atenúa ante eventuales caídas del ingreso futuro. Este es un tema que debemos seguir estudiando. En segundo lugar, el hecho de que las estimaciones vinculadas al envejecimiento poblacional sean negativas y estadísticamente significativas no son compatibles con el modelo de ciclo de vida que supone que, en un mercado de capitales sin fricciones, el consumo debe ser suave a lo largo de la vida. Sin embargo, si nos tomamos en serio las restricciones de liquidez reportadas antes, este resultado no debería sorprendernos máxime si se tiene en cuenta la disminución de los ingresos al momento de la jubilación en un país como Colombia, donde la persistente informalidad laboral limita la cobertura de pensiones a una pequeña fracción de la población. Este hallazgo subraya la necesidad de anticipar efectos en la demanda agregada a medida que avanza el envejecimiento poblacional.
























