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El Capitán del "Canarias"

Gente 1870-01-28 Oceáno Atlántico Tomo I
¡Ah! ¡Si toda la humanidad se compusiera de hombres como el Capitán del Canarias! 

Después del almuerzo, el capitán me ha llamado a su cámara para proporcionarme una de las sorpresas más gratas que he tenido en mi vida. El capitán Ugarte es un vizcaíno de unos 40 años de edad, que revela su noble origen en su fisonomía leal y franca. Desde el primer momento de estar a bordo sentí hacia él una verdadera simpatía, que fue naturalmente creciendo con las pruebas de cariño que recibí de él, principalmente después de la ocurrencia de mis heridas; pero había además otra causa oculta que nos aproximaba, y que no me he podido explicar hasta hoy; y es que en él, además del caballero y del amigo, se ocultaba el hermano en las musas. El capitán, que hubiera sido un poeta notable, si hubiera cultivado la poesía con la constancia y la asiduidad del que tiene conciencia de sus felices disposiciones, no le ha consagrado más que algunos momentos de ocio; y sin embargo, comprende el arte y tiene encarnado hasta el instinto de las bellas formas. Al llegar a su camarote, me entregó con una modestia, que sólo posee el hombre de mérito, una bellísima poesía, que me había dedicado, y que con el mayor placer copio a continuación.

La leí profundamente conmovido. Mi única contestación fue un estrecho abrazo. Las palabras no podían expresarle mi gratitud. Hay sentimientos para cuya expresión no existen frases en ningún idioma del mundo. Le pedí permiso para consignarla en mis impresiones de viaje, y darle publicidad, cuando y donde lo creyera conveniente; y lo conseguí, a pesar de su resistencia ¡Ah! ¡Si toda la humanidad se compusiera de hombres como el Capitán del Canarias! Como era para mí el último día de navegación en su buque, porque llevaba determinado desembarcar en Puerto Rico, quise leerla a los amigos de a bordo, seguro de que obtendría unánimes aplausos. La leí en efecto, y la ovación fue tan completa como yo deseaba, enorgulleciéndome del éxito, más que si los versos hubieran sido míos. He aquí la Poesía:

A mi simpático amigo, el señor Don José María Gutiérrez de Alba, al emprender su largo viaje por el continente de América:

Con fe, con entusiasmo, como un día
Se embarcaron Colón, Balboa, Elcano
Y otros héroes de tanta nombradía
Un mundo a descubrir y un Océano,
Así pisaste tú la nave mía,
Armado de valor y muy ufano,
Y el rumbo que siguió tan brava gente
Emprendiste animoso al Occidente.

No ibas a descubrir lejanas tierras,
Ni a conquistar naciones con la espada;
Pasaron ya las épocas de guerras;
Inútil es la sangre derramada,
Tu misión, elevada, cual las sierras
Del país do fijabas tu mirada,
Era dar cima a la obra que empezaron
Genios que al mundo admiración causaron.

Ibas a atravesar mares bravíos,
Desembarcar en ásperas riberas,
Seguir el curso de gigantes ríos,
Doblar inaccesibles cordilleras,
Internarte en los bosques más sombríos
Y ofrecer realidades, no quimeras,
A los que, siendo hermanos muy queridos,
Deben estar con nuestra patria unidos.

De España, nuestra madre venerada,
Intérprete eras fiel; le prometiste
Ser constante y leal en tu jornada
Y cantar sus virtudes, cual lo hiciste,
Con la potente voz y bien templada
Lira, que de las musas recibiste;
Y esculpir a ambos lados de los Andes
Nombres de nuestros sabios, los más grandes.

Para empresa tan noble y atrevida
Mostrabas decisión y fortaleza;
Mas quiso Dios probar si era cumplida,
Y permitió a Luzbel, que en tu cabeza
Descargase sus iras; que tu vida
Amenazara con cruel fiereza,
Pero, al verte con ánimo sereno,
"¡Sálvale!, dijo a un ángel, porque es bueno".

En la mar, Enero 28 de 1870.
Juan Tomás Ugarte.
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