Junta Directiva del Banco de la República presenta primer Informe del año al Congreso

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El Banco de la República entregó hoy el primer Informe de la Junta Directiva de este año al Congreso de la República. En él se hace un análisis del comportamiento de la economía colombiana y del entorno económico internacional, se discuten los principales aspectos de la política macroeconómica y se presentan los resultados de la economía colombiana en 2012 y las perspectivas para el presente año.
 

El Informe enmarca el análisis del desempeño de la economía colombiana en el contexto de la economía mundial. Al respecto, señala que durante el año anterior la economía global continuó afectada por el lento crecimiento de las economías desarrolladas, lo cual indujo una nueva desaceleración en la actividad económica mundial, cuyo crecimiento en 2012 fue de 3.2% inferior al 3.9% obtenido en 2011, según estimaciones FMI. Sin embargo, advierte que en los mercados internacionales se ha logrado superar el nerviosismo que generaba el temor a un colapso del euro, lo cual se ha reflejado en la recuperación de las bolsas mundiales durante el segundo semestre del año pasado y en algunos síntomas positivos al comenzar el presente año. A pesar de ello, el Informe subraya que subsisten importantes riesgos y retos por resolver, lo cual se refleja en pronósticos conservadores de los distintos analistas para el desempeño de la economía mundial en 2013.
 

En un ambiente económico internacional débil e incierto, el Informe destaca que la economía colombiana alcanzó en 2012 una tasa de crecimiento de 4,0%. Este resultado significó una desaceleración frente al 6,6% obtenido en 2011 e igualmente fue inferior al pronóstico de crecimiento de 5% que tenía el Banco de la República. El Informe profundiza en las razones que explican este menor desempeño. Dentro de ellas destaca el debilitamiento de la demanda mundial, con sus consecuencias de interrupción en la mejoría de los términos de intercambio, reducción de los volúmenes de exportación y pérdida de confianza de los agentes económicos. Igualmente anota que se produjo un efecto rezagado de la política monetaria, la cual había considerado prudente incrementar la tasa de interés de 3% en febrero de 2011 a 5.25% en febrero de 2012, al haber juzgado como insostenibles la rápida expansión del gasto y del endeudamiento privado que se venía produciendo en 2011.
 

En su análisis sobre el comportamiento de la economía, el Informe registra el desempeño tan diferente que se produjo entre el primero y el segundo semestres de 2012. Al respecto, subraya que durante la primera mitad del año la economía colombiana se mantuvo en línea con el pronóstico, al alcanzar crecimientos del PIB de 5,3% y de 5,0% en el primer y segundo trimestres respectivamente. La demanda interna (tanto en sus componentes de consumo como de inversión) fue el principal soporte de la actividad durante este período, mientras que la demanda externa se fue debilitando paulatinamente ante la desaceleración de la economía mundial. En contraste, la actividad económica durante el segundo semestre de 2012 mostró una marcada desaceleración, con tasas de crecimiento para el tercer y cuarto trimestres de 2,7% y 3,1%, respectivamente. Los factores que explicaron esta desaceleración se concentraron en el bajo dinamismo de la formación bruta de capital y en el menor aumento de las exportaciones netas, que ya venía observándose en el primer semestre. El bajo crecimiento de la formación bruta de capital obedeció principalmente a la contracción del rubro de equipo de transporte, en tanto que construcción y edificaciones y obras civiles mostraron desempeños inestables entre el tercer y cuarto trimestres. Durante este período la industria manufacturera mantuvo su tendencia decreciente, mientras que los sectores de agricultura, comercio y transporte exhibieron crecimientos moderados. A esto se sumó el menor desempeño de la minería debido a problemas de orden público y dificultades de transporte, que afectaron la producción de carbón y petróleo.
 

La inflación en 2012 tuvo una tendencia decreciente debido al menor crecimiento de la demanda interna durante el segundo semestre de 2012, el predominio de condiciones climáticas favorables, la ausencia de presiones de costos y las disminuciones o pocos ajustes de los precios internacionales. Fue así como entre diciembre de 2011 y septiembre de 2012 la inflación pasó desde 3,73% a la meta de largo plazo (3%). Esta tendencia decreciente se acentuó en el cuarto trimestre, de tal manera que al concluir el año se registró una inflación de 2,44%, por debajo de los pronósticos del equipo técnico del Banco de la República y de los analistas del mercado. A comienzos del presente año continuaban presentándose nuevos descensos, con una inflación de 1,83% al finalizar febrero. Además de las causas señaladas, esta caída adicional de la inflación se explica por el impacto que la reforma tributaria tuvo por una sola vez en los precios. Esta iniciativa implicó modificaciones en las tarifas del impuesto al valor agregado (IVA) para un segmento importante de los bienes y servicios de la canasta del consumidor y una reducción de los impuestos a la gasolina. La menor inflación y la ausencia de presiones inflacionarias han generado un descenso de las expectativas de inflación, las cuales durante los primeros meses de 2013 se ubicaban cerca del 3% a horizontes de un año. Para horizontes mayores (de dos, tres y cinco años) la inflación esperada está alrededor de 2,5%, según lo sugieren las estimaciones obtenidas a partir de las tasas de interés de los títulos TES.
 

Como es inherente al esquema de inflación objetivo, la política monetaria ha mantenido la postura contracíclica que le corresponde, para promover un crecimiento de la economía alrededor de su capacidad potencial y una inflación en su meta de largo plazo. En este contexto, las condiciones cambiantes de crecimiento e inflación, la revisión de pronósticos y las variaciones en el comportamiento del crédito y demás variables financieras han exigido ajustes importantes de la tasa de interés de política. La Junta Directiva del Banco de la República decidió reducir la tasa de interés de intervención de manera gradual desde un nivel de 5,25% en julio de 2012 a 3,25% en marzo de 2013. La gradualidad de este proceso obedece a la incertidumbre sobre la naturaleza y duración de los choques que han determinado el comportamiento de los precios y del producto. Las reducciones en la tasa de interés de política se han venido transmitiendo progresivamente a las tasas de interés de crédito en todas sus modalidades.
 

El desempeño del mercado laboral durante el 2012 fue positivo. La tasa de desempleo durante el transcurso de 2012 continuó descendiendo, y al finalizar el año se ubicaba en 9,6% para el total nacional y 10,2% para las trece principales áreas metropolitanas, los niveles más reducidos desde 2001. Sin embargo, el mercado laboral estuvo afectado por los cambios en el ritmo del crecimiento de la economía. Por tal razón, en el segundo semestre de 2012 el aumento en el número de ocupados se desaceleró, haciendo que las reducciones de la tasa de desempleo fueran relativamente menores en ese período. Todos los sectores económicos contribuyeron positivamente al incremento del empleo, aunque la industria manufacturera, la construcción y el comercio redujeron su contribución a la generación de puestos de trabajo, debido a la pérdida de dinamismo de estos sectores frente a sus resultados de 2011. Otro aspecto por destacar del mercado laboral en el año anterior fue la mejora en los indicadores de calidad del empleo, que se reflejó en los mayores ritmos de crecimiento del empleo asalariado con contrato indefinido, en comparación con el no asalariado y temporal. El crecimiento del número de trabajadores asalariados y de carácter permanente guarda estrecha relación con la confianza de los empresarios, y es la base para mantener un incremento sostenible del consumo.
 

En otro frente de análisis, el Informe examina las razones de la persistencia de un déficit de cuenta corriente alrededor de 3% del PIB durante los últimos años, lo que en términos macroeconómicos significa mantener un exceso de gasto sobre el ingreso de la economía. A esto ha contribuido una tasa de inversión que ha crecido a un ritmo superior que el ahorro interno, lo cual ha requerido un uso creciente de recursos de inversión extranjera directa (IED), como fuente de financiación. Esta situación ha sido favorecida por menores primas de riesgo y un sector minero-energético en expansión que ha estimulado la entrada de IED al país. Por su parte, las mejoras en el mercado laboral, los mayores índices de confianza de los consumidores y la disponibilidad de crédito abundante han estimulado el consumo de la economía, acentuando el exceso de gasto sobre el ingreso.
 

Muchos de los factores que originan el desequilibrio de la cuenta corriente inciden, a su vez, en la tendencia a la apreciación de la tasa de cambio, debido a que el entorno de menores primas de riesgo-país, la expansión del sector minero-energético y los elevados términos de intercambio, en un contexto de amplia liquidez internacional, atraen capitales extranjeros hacia el país y generan una tendencia hacia la apreciación del peso colombiano. Sobre este último aspecto, el Informe señala que ciertos cambios de tendencia en 2012, como lo fueron la estabilización de los términos de intercambio, los menores crecimientos en la producción y en las exportaciones de petróleo, las caídas en los ingresos por remesas de trabajadores, el deterioro de la productividad de Colombia relativa a Estados Unidos y la reducción de las tasas de interés de política, son coherentes con una tasa de cambio real menos apreciada. En la medida en que ello no se produzca, aumenta el riesgo de liquidez internacional y se hace necesaria la mayor acumulación de reservas internacionales. Ello explica que en el año 2012 la Junta Directiva haya considerado oportuno acumular US$4.844 millones, lo que constituye la mayor compra de dólares registrada en un año por el Banco de la República en el esquema de inflación objetivo. Adicionalmente, en la sesión del 28 de febrero de 2013 la Junta decidió incrementar el nivel promedio diario de compra de dólares, para de esta forma continuar mejorando los indicadores de reservas internacionales.
 

Las proyecciones de crecimiento para 2013 siguen dependiendo estrechamente de lo que suceda en el contexto internacional (especialmente en la Zona Euro y en los Estados Unidos), y de la forma cómo esto afecte el desempeño de la economía colombiana. Mientras las medidas de ajuste económico sean efectivas en las economías desarrolladas, no se prevén riesgos de una contracción fuerte de la economía mundial, lo que en principio permite confiar en una expansión moderada de la demanda por nuestras exportaciones.
 

En el ámbito interno, no se esperan grandes cambios en el comportamiento de los diferentes componentes de la demanda agregada, excepto para el caso de la inversión en obras civiles y la construcción de edificaciones, sobre las cuales se prevé un mayor dinamismo en el presente año. Esto permitiría lograr un crecimiento para 2013 similar al del año anterior, que estaría alrededor del 4,0%. En términos trimestrales, el crecimiento deberá acelerarse a partir del segundo trimestre del año cuando se superen algunos de los choques de oferta del año pasado y comienzos de este año. Así mismo, la política monetaria más expansiva que se adelanta desde julio de 2012 deberá empezar a rendir sus frutos en el transcurso del año, permitiendo una aceleración de gasto privado, tanto en consumo como en inversión.

 

Consulte aquí el Informe al Congreso de marzo de 2013

Miércoles, 3 Abril 2013
12:05